Stocks drop at start of Lunar New Year
Wednesday, February 13th, 2008 |Chinese stocks started the Lunar New Year with a drop on Wednesday, as investors unload blue chips amid a global sell-off and tightening concerns.
Chinese stocks started the Lunar New Year with a drop on Wednesday, as investors unload blue chips amid a global sell-off and tightening concerns.
En un entorno donde la inyección de petrodólares catapultó el consumó privado 18,7% el pasado año, la variación más elevada desde 1997, todo apuntaba a que la industria venezolana aprevechararía el salto de la demanda para expandir a grandes tasas la producción, pero las estadísticas del Banco Central marchan en otra dirección.
Entre septiembre de 2007 y septiembre de 2006, últimos datos disponibles, el volumen de la producción industrial creció 2,72%, un resultado que se traduce en una fuerte desaceleración respecto al aumento de 12,22% obtenido entre septiembre de 2006 y septiembre de 2005.
Expertos coinciden en que un tren industrial con poco avance tiene consecuencias en la creación de empleo formal; en la inflación, por las limitaciones de la oferta y en la diversificación de la economía.
José Guerra, ex gerente de investigaciones económicas del Banco Central, diagnostica que “la desaceleración industrial obedece al control de precios, una moneda sobrevaluada y al clima antiempresarial que incluye constantes amenazas de expropiación”.
Miguel Pérez Abad, presidente de Fedeindustria, una organización que agrupa a pequeñas y medianas empresas, considera que el sector requiere “financiamiento a largo plazo, recurso humano, necesitamos dar el salto tecnológico, recuperar parques industriales, discutir el tema impositivo, el tema cambiario, incentivar las exportaciones y disminuir la lentitud en el otorgamiento de permisos”.
Eduardo Gómez Sigala, presidente de Conindustria, organización que representa a las grandes compañías del sector, afirmó en Televen que “tiene que cambiar la política del control de cambio, esa política de regulaciones que ha fracasado y que le va a generar mayor pobreza a los venezolanos”.
Desde su punto de vista, es necesario “estimular una nueva generación de empresarios que creen empleo y que la competencia permita que se beneficie al consumidor final”.
A pesar de que la inflación venezolana supera con creces a la de los principales socios comerciales, como Estados Unidos, Colombia y Brasil, la administración de Hugo Chávez mantiene anclado el tipo de cambio oficial en 2.150 bolívares por dólar desde febrero de 2005.
El resultado es que lo que se compra con 2.150 bolívares en el país es mucho menos de lo que se puede adquirir con un dólar en el extranjero, un desequilibrio que impulsa las importaciones y frena la posibilidad de crecimiento de la industria.
No obstante, Miguel Pérez Abad, afirma que “el tema cambiario es un elemento que hay que revisar, esto tiene que estar en equilibrio pero no lo vemos como un factor determinante”.
También hay que considerar el impacto en las cuentas del país. Entre 2004 y 2007 las importaciones registran un salto de 161% y el ingreso de divisas 75,2%, lo que apunta a que el ritmo actual no es sostenible a mediano plazo.
En 2004 las compras al exterior consumían 43 de cada cien dólares obtenidos en exportaciones y en 2007 esta relación se ubica en 64.
En respuesta el Gobierno comenzó a cerrar el grifo de las divisas al tipo de cambio oficial, a pesar de que la producción industrial comienza a estancarse.
En enero de este año Cadivi aprobó 2 mil 524 millones de dólares para importaciones, tanto ordinarias como a través de Aladi, una magnitud que representa un descenso de 5,2% respecto a los 2 mil 633 millones adjudicados en enero de 2007.
Otorgar menos divisas permitirá mantener a flote las cuentas, pero tendrá como consecuencia que una porción mayor de las importaciones se financiará a través del mercado paralelo, donde el dólar tiene un precio muy superior y por tanto, impactará al consumidor.
Para impulsar el tren industrial es vital que el sector privado se decida a invertir en nuevas plantas.
Jorge Giordani, ex ministro de Planificación, admitió en agosto de 2007 que “en términos de la capacidad utilizada del sector manufacturero, estamos casi alrededor de 90%, o sea, ya queda poco, 10% para responder a una presión de la demanda”.