China y EEUU procuran contener caida del dólar

Written on 19 June 2008 – 13:26 pm | by Diego Dattoli |


La economía global se encuentra sacudida por la amenaza de la inflación y el aumento sostenido de los precios del crudo. Los precios de los alimentos y las materias primas son las principales causas del empuje inflacionario, que a su vez tiene como razón más corrientemente señalada el incremento de la demanda mundial provocada por el ingreso al mercado de los países emergentes. China es especialmente observada en virtud de la gran proporción de la población mundial que representa y por los espectaculares niveles de crecimiento que ha desplegado su economía.
El crecimiento sostenido de China ha generado consecuencias relevantes en el escenario económico global. En particular, su enorme acumulación de reservas ha contribuido al sostenimiento de los desequilibrios de las finanzas públicas estadounidenses y a su deficitario comercio exterior. Por ello, Estados Unidos ha consolidado una situación que a la larga puede tornarse explosiva. La economía estadounidense presenta un importante déficit fiscal provocado por su espectacular carrera belicista, que se financia mediante la emisión de bonos del Tesoro. Esos bonos son fuertemente demandados por China con el objeto de darle destino a los recursos derivados de su enorme superávit comercial.

A su vez, la economía de Estados Unidos es deficitaria en materia comercial, teniendo a China como uno de sus principales proveedores.

Por tanto, la economía de Oriente juega un papel crucial en el desenvolvimiento de los “déficit” gemelos de Estados Unidos. Este vínculo tan estrecho es relevante, ya que orienta la preocupación de cada uno de estos países por preservar la salud económica y financiera del otro. Ello se ha visto reforzado por la reciente crisis financiera estadounidense.

Laburo chino Sin embargo, la competitividad china se presenta también como una amenaza al resto de la producción mundial, en particular la estadounidense, por lo que se han multiplicado las voces que reclaman que el yuan, la moneda china, se aprecie, en particular respecto al dólar, ya que esto contribuiría a desacelerar el enorme crecimiento chino y tendería a equilibrar su balanza comercial. En estos días, los estadounidenses han procurado avances en este sentido, en medio de los desvelos causados por la amenaza de recesión.

China ha acometido esfuerzos, desde fines del año pasado, para restringir su política monetaria, con el cometido de evitar el aumento de la inflación por el recalentamiento de la economía. Refiriendo a declaraciones de un asesor del Banco Central de aquel país, Fan Gang, la agencia Reuters señala que se implementaron medidas consistentes en aumentar los encajes bancarios y topear el monto de los préstamos, a la vez que se ha contraído el mercado inmobiliario y bursátil. En otro sentido, se ha limitado el incremento de los precios de varios alimentos y de los combustibles. Además de estas medidas, se ha provocado una desaceleración del crecimiento económico a partir de la caída de exportaciones y el consecuente descenso del superávit comercial.

La tasa de crecimiento de la economía china fue de casi 12% al cabo de 2007, descendiendo a 10,6 en el primer trimestre de este año.

Tenemos que hablar Autoridades económicas de China y Estados Unidos han tenido conversaciones recientemente -bajo el lema Diálogo de estrategia económicacon el afán de contribuir a estabilizar la situación cada vez más delicada y afrontar los déficit.

El papel del descenso del dólar estadounidense en el precio de materias primas y combustibles, y la necesidad de detenerlo, formó parte de un consenso no explícito y se examinó la necesidad de arbitrar medidas que detengan su caída permanente.

Ante el desplome del dólar, Estados Unidos ha procurado reafirmar la idea de que puede intervenir en el mercado cambiario de modo de lograr la apreciación de su moneda. Ello despejaría la utilización de la tasa de interés como único instrumento. Sucede que el incremento de la tasa de interés de modo de contener la inflación y la consecuente depreciación de la moneda, provoca también una disminución del crecimiento económico, lo que reforzaría el ambiente recesivo en la economía estadounidense.

Por ello, tanto el presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, como el secretario del Tesoro, Henry Paulson, han expresado insistentemente que no descartan una intervención en el mercado de cambios.

Sin embargo, dado el papel global del dólar en la estabilidad de los mercados financieros, una intervención cambiaria debe coordinarse necesariamente con otras economías. Algunos analistas señalan que esa coordinación puede haber formado parte de la agenda de conversaciones entre los jerarcas chinos y estadounidenses en estos días. En este sentido, Reuters refiere a declaraciones de Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco del Pueblo de China (Banco Central), en las que señala que se examinaron los mecanismos a través de los cuales ambas economías deberían hacer jugar sus políticas fiscal y monetaria para hacer frente al enfriamiento económico que se está produciendo en Estados Unidos a causa de la crisis financiera de origen hipotecario.

La preocupación por el dólar y su derrape ha formado parte también de recientes expresiones públicas de preocupación del flamante candidato demócrata, Barack Obama, quien señaló la necesidad de actuar sobre los fundamentos de la economía estadounidense.

Capitalismo rojo Es notorio que el ingreso decidido a la economía global de China provocaría diversos sacudones. Uno de los aspectos más observados en los últimos años por parte de los analistas refiere a las espectaculares cifras de crecimiento del producto.

Al respecto, se dio a conocer que la inversión en activo fijo, uno de los principales indicadores del incremento de la producción futura, se habría reducido levemente respecto al guarismo registrado para el mismo período de 2007.

El viceprimer ministro chino, Wang Qishan, ha sostenido que si bien ese país ha realizado importantes avances en la apertura de su sector financiero, protección de la propiedad intelectual y seguridad alimentaria (partes medulares del padrenuestro económico estadounidense), China aún es una economía en desarrollo y necesitará tiempo para emprender más reformas. La referencia pretendía descomprimir las presiones respecto a la necesidad de provocar una apreciación del yuan de modo de disminuir el superávit comercial con Estados Unidos. Las exportaciones chinas a Estados Unidos superaron en 256.000 millones de dólares a las importaciones desde aquel país en los primeros cuatro meses de este año, lo que constituye el 30% del déficit comercial estadounidense.

El yuan se ha apreciado alrededor de un 20% respecto al dólar desde 2005, y las autoridades estadounidenses han celebrado con bombos y platillos los tímidos anuncios de descomprimir el ritmo de apreciación de la moneda china. En cualquier caso, restaurar el equilibrio parece un desafío nada sencillo, porque sus consecuencias más perniciosas se manifiestan cuando las herramientas para resolverlo se encuentran más comprometidas

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