La inflación europea preocupa más que la desaceleración económica
El aumento de los precios a nivel global y en particular en la zona euro (por encima de lo esperado) ha provocado nuevas convocatorias a la contracción monetaria por parte del BIS, al tiempo que se aguarda con expectativa la eventual suba de las tasas de interés para contener el aumento de los precios.
Las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) aumente un cuarto de punto la tasa de interés de referencia, llevándola de 4% a 4,25% en su reunión de esta semana, parecen cobrar nuevo vigor a la luz de la cifra récord de inflación de 4% en junio registrada en la zona euro. El BCE había fijado su objetivo de inflación en 2%.
Esta percepción hizo que se extendieran los temores acerca de la volatilidad del tipo de cambio, en particular del dólar, ante el diferencial de tasas entre Estados Unidos y Europa, ya que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en su reunión de la semana pasada, decidió no elevar la tasa de interés de referencia, ubicada en 2%, por temor a pronunciar la desaceleración de la actividad económica.
La agencia EFE dio a conocer ayer un informe de la calificadora Standard and Poor’s, en el que se pronosticaba una suba de la moneda europea de hasta 1,6 dólares por euro, lo que podría provocar más aumentos en el precio del petróleo.
El precio del crudo alcanzó un nuevo récord, cotizándose a 143 dólares por barril.
Repita cien veces Estos pronósticos se dan a conocer en momentos en que el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) volvió a reclamar una firme actuación para combatir el aumento de las expectativas de inflación. Ello deriva en recomendaciones de incrementos de las tasas de interés por parte de los bancos centrales. A su vez, la institución indicó que el comportamiento especulativo es responsable del alza diferencial de los precios del petróleo por encima del resto de las materias primas.
En su 78ª reunión anual, celebrada en Basilea, Suiza, se consignó que el crecimiento de los precios a nivel global se ubica en el entorno de 4,7%, marcando una tendencia creciente en virtud del encarecimiento de los alimentos y el petróleo. Sin embargo, los especialistas previeron que el empuje inflacionario tendrá carácter transitorio, cediendo en 2009.
El BIS pronosticó, igual que diversos analistas, que la actividad económica sufrirá un enlentecimiento mayor en Estados Unidos que en Europa y Japón, y además, que la desaceleración de la economía global tendrá una duración mayor que la originalmente prevista. En su declaración la institución criticó la falta de prudencia de las autoridades de gobierno y financieras por permitir que sobreviniera la crisis del crédito hipotecario estadounidense, señalando que este fenómeno ha alentado la actual situación de ralentización de la economía global.
Podría ser peor Las economías en desarrollo presentan una vinculación menos estrecha con la realidad de Estados Unidos, por lo que es previsible que el contagio sea menor. Sin embargo, entre los canales de transmisión de la desaceleración estadounidense se manifestarían en virtud de la presencia de déficits persistentes de cuenta corriente en las economías emergentes, que podrían enfrentar restricciones en el mercado crediticio internacional para financiarse. El BIS ha sentenciado que la liberalización financiera ha tenido un comportamiento procíclico, por lo que augura mayores convulsiones en los mercados financieros, en virtud de la combinación de este fenómeno con el aumento de la inflación.
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