Uruguay: dificultades para elevar su calificación.

La decisión adoptada el viernes por la calificadora de riesgo Fitch de mantener la nota B- a la capacidad de repago de la deuda en moneda extranjera disminuye el optimismo que en la semana previa había explicitado el gobierno uruguayo respecto a un eventual up-grade de la calificación de riesgo soberano. El reporte dado a conocer el viernes por una de las tres calificadoras que califican regularmente la capacidad de pago del país en los mercados globales persisten en su mención de los riesgos que tienen los inversores en deuda pública uruguaya nominada en moneda extranjera, los cuales permanecen en un rango de calificación “especulativa“. La semana anterior, Carlos Steneri y Umberto Dellamea, los técnicos responsables de la Oficina de Gestión de Deuda que funciona en la órbita del Ministerio de Economía, habían gestionado formalmente una revisión de la nota que sitúa ese riesgo soberano del país en un escalón muy similar al de Argentina (sólo diferenciado en el caso de Fitch por la consideración de “estable” frente a la calificación soberana del vecino país “negativo”).
La ofensiva del gobierno uruguayo en procura de una reconsideración de la nota cobró un nuevo impulso frente a la necesidad del gobierno de intentar alguna incursión en el mercado internacional de crédito privado a cuyos efectos ya registrara una solicitud de autorización formal frente a la Securitie Echange Comisión. Uruguay tiene todo dispuesto para tentar una operación externa -en dólares o unidades indexadas- que le permita continuar mejorando su perfil de endeudamiento temporal y lo “muestre” aceptable en los mercados internacionales de crédito privado en un momento en el cual estos observan una fuerte aceleración de la crisis argentina. Uruguay ha cambiado su vulnerabilidad financiera estructural histórica con Argentina pero eso no es reconocido aún para los inversores de riesgo “no especulativo”. Por otra parte, el acceso de Brasil al investment grade sorprendió a las autoridades uruguayas obligándolas a explicar con más fuerza en los foros y reuniones internacionales la razón por la cual el país ha quedado explícitamente anclado al riesgo argentino cuando diferentes rankings que usualmente miden la vulnerabilidad de la economía nacional están arrojando resultados positivos. La misma Calificadora había situado a Uruguay dos semanas atrás al tope de una escala de países latinoamericanos menos vulnerables a shocks externos en consideración a cuatro factores de riesgo: recalentamiento de la economía ante una eventualidad de caída de precios de commodities, capacidad de la política monetaria, institucionalidad y vulnerabilidad del endeudamiento. De hecho, a Uruguay le resta una posibilidad aun más remota de una revisión positiva de la calificación de S&P y un poco más lejos, de Moody’s. Se estima que el gobierno insistirá en la defensa de sus fortalezas, entre otras razones porque esa calificación soberana es el techo que limita el acceso de empresas públicas y emprendimientos mixtos al mercado privado de financia-miento de la inversión de largo plazo, vital para los entes energéticos o el financiamiento de estructura sanitaria y vial.
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