La economía del gigante asiático
Written on 18 February 2008 – 15:28 pm | by Diego Dattoli |
El impactante crecimiento de China no es tan dependiente de sus exportaciones como en general se afirma enfáticamente La mayor parte de la gente supone que el éxito económico de China depende de la exportación de bienes baratos hacia los países ricos. Si así fuera, su crecimiento se vería seriamente afectado por una economía estadounidense tambaleante. Las exportaciones de China aumentaron desde un 20% del PIB en 2001 hasta casi un 40% en el 2007, lo que parece sugerir no solamente que las exportaciones son las principales responsables del crecimiento, sino también que la economía de China sería golpeada más duramente por una recesión estadounidense de lo que fue durante la recesión anterior en 2001. Sin embargo, si las exportaciones se calculan correctamente, significan una parte sorprendentemente pequeña del crecimiento económico chino. El ratio de exportaciones sobre PIB es muy engañoso. Compara manzanas y naranjas: las exportaciones son medidas en términos brutos, mientras que el producto es medido en términos de valor agregado. Jonathan Anderson, un economista del banco UBS, ha intentado estimar las exportaciones en términos de valor agregado descontándoles el valor de los componentes importados y luego convirtiendo el contenido doméstico remanente a términos de valor agregado restando los insumos comprados a otros sectores domésticos. A primera vista, este segundo paso parece extraño: ¿no deberían ser incluidos en cualquier cálculo sobre la relevancia de las exportaciones los materiales que los exportadores compran al resto de la economía? Pero si las compras de insumos domésticos se dejaran dentro del cálculo del valor de las exportaciones, sería necesario hacer lo mismo con todos los demás sectores. Eso haría que el denominador del ratio de exportaciones fuera mucho mayor que el PIB. Una vez hechos esos ajustes, Anderson estima que la “verdadera” participación de las exportaciones está algo por debajo del 10% del producto. Eso hace que China esté apenas más expuesta a las exportaciones que Japón, pero ni cerca de lo dependientes que son Taiwan o Singapur. De hecho, la performance económica de China durante la depresión global de la tecnología de la información en 2001 mostró que un colapso en las exportaciones no es el fin del mundo. La tasa de crecimiento anual de sus exportaciones cayó un impresionante 35% durante el 2000-2001, sin embargo el crecimiento global del producto de China se enlenteció en menos de un punto porcentual. Las cifras de empleo también confirman que la participación de las exportaciones en la economía es relativamente pequeña. Las encuestas sugieren que un tercio de los trabajadores industriales se encuentran en sectores orientados a la exportación, lo que equivale solamente al 6% de la fuerza laboral. Incluso si la participación real de las exportaciones en el producto es menor de lo que generalmente se piensa, ¿no es cierto acaso que el crecimiento dramático de las exportaciones de China implica que están teniendo una participación cada vez mayor en el crecimiento del PIB? El trabajo de Anderson nuevamente aconseja precaución. Aunque las cifras divulgadas referentes al ratio exportaciones sobre producto se han prácticamente duplicado desde el 2000, la participación del valor agregado de las exportaciones en el PIB ha permanecido sorprendentemente estable en el mismo período (ver gráfico de la izquierda). Esto se explica porque China cambió desde exportaciones con un alto contenido doméstico hacia nuevos sectores exportadores que usan más componentes importados. Los productos electrónicos significaron el 42% del total de las exportaciones manufactureras en 2006, por ejemplo, siendo en 1995 el 18%. Pero el contenido doméstico de los productos electrónicos es solamente de un tercio a un medio de los sectores de manufacturas livianas tradicionales. Por lo que, en términos de valor agregado, las exportaciones han crecido mucho menos que los ingresos brutos por exportaciones. Muchos de los críticos extranjeros de China permanecen escépticos. Argumentan que el enorme superávit de cuenta corriente (estimado en el 11% del producto en 2007) prueba que produce mucho más de lo que consume y que se descansa en la demanda extranjera para que le compren el excedente. En los seis años previos al 2004, las exportaciones netas (esto es, exportaciones menos importaciones) significaron solamente el 5% del crecimiento del producto de China; 95% se debió a la demanda doméstica. Pero desde el 2005, las exportaciones netas han contribuido con más del 20% (ver gráfico de la derecha). Esto sin embargo no se debe a un crecimiento más rápido de las exportaciones, sino a un abrupto enlentecimiento de las importaciones. E incluso si la contribución de las exportaciones netas cayera a cero, el crecimiento del producto de China aún estaría cerca del 9% gracias a una demanda doméstica fuerte. El impulso desde las exportaciones netas es en todo caso poco probable que desaparezca, incluso si Estados Unidos cae en una recesión, porque las exportaciones a otras economías emergentes, en las que la demanda es más robusta, son mayores que las de Estados Unidos. De acuerdo al Standard Chartered Bank, Asia y Medio Oriente fueron responsables de más del 40% del crecimiento de las exportaciones de China en los primeros diez meses del 2007, Norteamérica de menos del 10%. La economía china no es impulsada por las exportaciones sino por la inversión, que es más del 40% del PIB. Esto genera una preocupación adicional: que exportaciones débiles puedan provocar una caída en la inversión, porque los exportadores tengan que agregar menos capacidad. Pero Arthur Kroeber, de Dragonomics, un centro de investigación con base en Pekín, sostiene que la inversión no está tan estrechamente vinculada a las exportaciones como usualmente se cree: más de la mitad de toda la inversión se hace en infraestructura y en bienes raíces. Kroeber estima que solamente un 7% de la inversión total está atada directamente a la producción de exportaciones. Si se le agrega el gasto de capital de las compañías locales que producen los insumos vendidos a los exportadores, estima que un modesto 14% de la inversión depende de las exportaciones. La inversión total no va a colapsar fácilmente mientras la inversión en infraestructura y en la construcción de residencias permanezca firme. Una recesión en Estados Unidos hará que la economía China se enlentezca. Pero el impacto probable está siendo muy exagerado por las cifras que se difunden referentes a las exportaciones como parte del producto. Dragonomics pronostica que en 2008 la contribución de las exportaciones netas al crecimiento de China va a reducirse a la mitad. Si se incluye el impacto en la inversión, el crecimiento del producto va a disminuir a alrededor del 10%, desde el 11.5% del 2007. A esto difícilmente se le puede llamar catastrófico. De hecho, dadas las preocupaciones de Pekín acerca del sobrecalentamiento de la economía, podría ser bienvenido. El gobierno estadounidense frecuentemente acusa a China de descansarse excesivamente en las exportaciones. Pero David Carbon, un economista del DBS, sugiere que Estados Unidos está acusando a China de hacer algo que él hace. En el año móvil finalizado en septiembre del 2007, las exportaciones netas significaron más del 30% del crecimiento total del producto estadounidense del 2007. Otra creencia popular está pronta para ser reevaluada: parece que la demanda doméstica es una causa mayor del crecimiento de China de lo que es para Estados Unidos.
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