Banqueros del sur miran la crisis.

Si bien era un pesimismo general sobre el rumbo de la economía mundial y su impacto en la región puede ser la expresión que mejor define las expectativas de los principales banqueros de América Latina, reunidos en la XLII Asamblea de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) en la ciudad de Panamá.
Pronósticos de contracción económica en el mundo industrializado que se extenderá en los próximos 24 meses, caída de los precios de las materias primas otro 20% y deterioro del contexto regional, especialmente por la situación económica de Argentina, fueron algunos de los factores de riesgo esgrimidos por destacados analistas en el panel internacional “Impactos de los recientes acontecimientos económicos en el ámbito financiero de EEUU y el resto del mundo, sobre los sistemas financieros de Latinoamérica”, presentado en el Hotel Panamá Marriot.
A través de una videoconferencia desde Nueva York, el profesor de Economía de Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y ex asesor económico de la Casa Blanca y de la Departamento del Tesoro de EEUU, Noriel Roubini, dijo que el impacto de la crisis, que durará unos 24 meses, será muy negativo para los mercados emergentes –aunque no al extremo de registrar crecimientos negativos–, y que estará acompañado por problemas en los sistemas financieros de países regionales.
Ante un auditorio colmado por banqueros que representan a más de 500 instituciones en 19 países del continente, Roubini exhibió un escenario sombrío y “pesimista”, según su propia definición, con una contracción de la economía mundial que continuará durante todo 2009 y recién mostrará señales de recuperación a partir de 2010. En ese contexto de recesión global, aseguró que los precios de los commodities “caerán otro 20%” debido a condiciones de elasticidad de la demanda y a la disminución de las presiones de precios especulativas”.
También llamó a prestar atención al fenómeno de “deflación aguda” que están comenzando a experimentar algunos sectores de actividad de EEUU, producto del exceso de oferta y la caída del consumo, que podrá provocar un retroceso de la inversión y encarecimiento del valor real de los pasivos.
A nivel regional, situó a Argentina, Ecuador y Venezuela como los países que “están ya en problemas” con sus sistemas financieros. “No espero crisis total de todos estos países, pero se van a dañar y van a tener efectos contagiosos en los mercados emergentes”, estimó Roubini.
Más pérdidas. Por otra parte, el especialista señaló que las pérdidas registradas en los mercados de capitales –cercanas a US$ 2 billones– “no son el techo sino el piso” de lo esperable, y que “lo peor está por venir” a raíz de la persistencia de “riesgos graves para los activos de peor calidad”, entre los que ubicó a cientos de compañías de seguros con problemas.
“El flujo de noticias para EEUU y los emergentes va a ser peor en las próximas semanas”, dijo Roubini, en referencia a las cifras que seguirán arrojando las principales economías del planeta.
A esa situación sumó el hecho de que las previsiones de ganancias de las compañías todavía son muy optimistas, lo que llevará a que, conocidos los datos reales, los mercados de capitales globales tendrán margen para “caer 20% o 30% más”.
La exposición de Roubini dio paso a las presentaciones del panel de economistas, compuesto por el director de Estrategia Macroeconómica de Bull Tick Capital Markets de New York, Alberto Bernal; el director de Inversión Patrimonial de Global Plus Managment de New York, Jorge Suárez Vélez; y el director de la consultora Investigación y Desarrollo de Panamá, Marco Fernández. El panel fue moderado por el presentador del programa Economía y Finanzas de CNN en Español, Alberto Padilla.
A su turno, Bernal señaló que por más solidez que presente hoy el dólar a nivel mundial, una emisión de deuda pública de US$ 1 billón como será necesaria para financiar el costo de salida de la crisis hará “imposible” mantener la moneda fuerte.
Asimismo, estimó que los planes de estímulo económico que China aplica para asegurarse que su crecimiento no baje de 7% para mantener la “estabilidad social” impulsarán la suba de los precios de los commodities nuevamente.
En oposición, Suárez Vélez estimó que es “un mito” pensar que China podrá impulsar la economía mundial con el mismo vigor que EEUU y que, por lo tanto, la demanda de los commodities va a recibir “un impacto severo”.
El mundo cuenta en la actualidad con un “enorme exceso de capacidad instalada” y la inversión china para estimular la economía no se dirigirá mayormente a la infraestructura, sino a estimular el consumo interno a través de la expansión del crédito, señaló.
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