Huelga de agricultores sigue activa y frena la economía en Argentina

La nueva huelga de agricultores de Argentina contra un alza en el impuesto a las exportaciones de soja cumplió ayer su sexta jornada con movilizaciones en las mayores regiones agrícolas y empezó a frenar la actividad económica, según empresarios y analistas.
Centenares de productores agropecuarios volvieron a concentrarse a la vera de las rutas y a organizar asambleas, mientras disminuía la afluencia de camiones cargados con granos hacia Rosario, 300 km al norte de la capital, donde funciona el mayor puerto de embarque para las exportaciones.
Se trata de la segunda huelga contra los impuestos a las ventas externas implantados este año por el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner, luego del primer “lock out” patronal de 21 días en marzo.
El plan de retenciones móviles implica que la tasa impositiva aumenta en forma proporcional a los precios internacionales, en este caso los de la apreciada soja, cuya cosecha en 2008 está valuada en 24.000 millones de dólares, de los cuales el Gobierno intenta recaudar unos 11.000 millones.
La puja por la renta sojera está afectando la actividad económica general de un país que es una potencia agrícola y que ha venido creciendo a un impactante promedio de 8% anual.
“Hay unos 15.000 millones de dólares de granos sin vender aún. La operatoria diaria normal que no bajaba de 100.000 toneladas, después del paro no supera las 20.000 toneladas”, dijo Víctor Barbarito, de la firma agropecuaria Talensur.
Las ventas de maquinarias agrícolas se encuentran también casi paralizadas en las principales ciudades productivas de las provincias de Buenos Aires (centro-este), Santa Fe (centro-este), Córdoba (centro) y Entre Ríos (centro-este), según una fuente empresaria.
La Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola reportó la decisión de bajar el ritmo de la producción para evitar un freno absoluto, a la espera de que el conflicto pueda encauzarse.
Otro impacto de los agricultores en rebelión fiscal se situó en el segmento financiero, donde la semana pasada creció en 1.000 millones de dólares la demanda de divisa fuerte.
En reacción, la presidenta del estatal Banco Nación, el más grande del país, Mercedes Marcó del Pont, dijo ayer que “en Argentina no hay ninguna condición objetiva para que pueda desencadenarse un problema en el mercado financiero”.
“No hay que ser ingenuos y siempre en estas movidas hay componentes especulativos fuertes”, dijo la gobernadora del banco, frente a los rumores de un bloqueo de fondos para evitar una corrida hacia la moneda estadounidense.
Argentina destina el 95% de su producción de soja a las exportaciones, mientras que el Gobierno regula los mercados de maíz, trigo y carnes, para impedir que las alzas internacionales tengan efecto inflacionario interno.
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