Millonaria campaña de marketing contra centrales hidroeléctricas en la Patagonia

La publicidad está presente en las principales carreteras y calles del centro y sur del país y en muchos aeropuertos. Las ONG tras la campaña no dan montos oficiales.
Está camino al Aeropuerto de Santiago, en la codiciada subida a La Dehesa y en los diarios y revistas más leídos. Se trata de la campaña “Patagonia sin represas” que desde junio de 2006 se viene apoderando de la publicidad en Santiago y regiones.
Aunque en la organización declinaron entregar cifras a “El Mercurio”, sí comentan que la publicidad gráfica se extiende por las principales carreteras y arterias desde Santiago a Punta Arenas. En los círculos ecologistas se habla de que la inversión a la fecha bordea los US$ 3 millones, mientras que la organización dicen que es el monto es menor.
Actualmente poseen 46 gigantografías, ubicadas -en su mayoría- en lugares estratégicos de alta visibilidad.
Cada una de esas vitrinas publicitarias tiene un costo mensual aproximado de 1 millón 200 mil pesos, de acuerdo con estimaciones basadas en los valores de distintas empresas. Así, la campaña desembolsaría cerca de $55 millones al mes por sus avisos.
Pero eso no es todo. Además, cuentan con publicidad en los medios escritos más importantes del país y en diversas radios.
Cuento aparte son los aeropuertos. “Patagonia sin represas” ha desarrollado una estrategia de fuerte presencia en todos los terminales aéreos desde Concepción a Punta Arenas, apostando por los turistas extranjeros.
Pero la apuesta publicitaria no ha estado exenta de dificultades. Hace un tiempo se la acusó de engañosa, porque mostraba a las Torres del Paine rodeadas de cables eléctricos. “Se trataba de una metáfora, por eso ocupamos las Torres”, dice Juan Pablo Orrego, director de Ecosistemas, una de las cerca de 40 organizaciones ecologistas tras la campaña.
Del mismo modo, explica que para evitar malos entendidos se mantuvo este concepto pero incorporaron también otros íconos chilenos que pudieran ser fácilmente reconocidos por los extranjeros, como los moais de Isla de Pascua.
Según Orrego, la iniciativa busca educar al público acerca de la Patagonia, ya que muchas personas la identificaban más con Argentina. “Queríamos mostrar lo extraordinaria que es y lo amenazada que se encuentra”, dice.
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