Angustiante jornada bursátil en el mundo

Derrumbes inéditos tras conocerse el rechazo al plan de rescate en el Congreso de EE.UU. y la ola de estatizaciones en Europa
El mundo fue testigo ayer del mayor y más generalizado terremoto bursátil de la historia, en una jornada que, según coincidieron operadores de distintas plazas, fue la más caótica desde que el avance de la denominada globalización terminó por interconectar en los hechos a casi todas las bolsas. El índice Dow Jones de Nueva York bajó el 6,98% y sufrió la mayor caída en puntos de su historia al ceder 777,68 unidades, en una jornada en la que los 30 papeles que lo componen quedaron con saldo negativo.
Ese indicador no perdía tanto desde el 17 de septiembre de 2001, día en que cedió 684,81 puntos (que representaron una caída del 7,13% para los valores de entonces) al volver a las operaciones tras los atentados del 11 de Septiembre.
Las pérdidas fueron el común denominador del día para las bolsas, ya sea en Asia, en Europa o en América latina. Un testimonio fue dado por el retroceso del 8,68% con que clausuró su ronda de negocios de ayer la Bolsa porteña (ver aparte). El colapso llegó luego de que, de manera inesperada, la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazara el proyecto de ley que abría paso a un salvataje por US$ 700.000 millones en procura de evitar una quiebra del sistema financiero de ese país, con riesgos cada vez más evidentes de trasladarse a otras plazas.
La noticia fue revulsiva para los mercados, que para entonces ya estaban convulsionados por una nueva ola de fusiones y estatizaciones bancarias que dejaba en claro que los problemas originados en Estados Unidos por la denominada crisis subprime (créditos hipotecarios de alto riesgo) se habían esparcido a otras plazas por el avanzado grado de intermediación al que dio lugar la constante generación de bonos supuestamente respaldados en créditos “seguros”, ya que tenían el respaldo final de un hipoteca sobre una vivienda. Pero ese castillo de naipes se derrumbó cuando las tasas de interés (inicialmente muy bajas) comenzaron a subir, para hacer impagables las hipotecas, lo que hizo que los bonos se quedaran sin su garantía final, transformándose en papeles basura.
La contaminación con este tipo de papeles, que terminó con los bancos de inversión estadounidenses, ahora amenaza voltear a varias entidades europeas. Ayer, el gobierno británico debió anunciar de apuro que nacionalizará una parte del banco hipotecario Bradford & Bingley (la otra será vendida al español Santander que en la Argentina es dueño del Santander Río) y su par alemán tuvo que rescatar, junto con un consorcio de bancos privados, al hipotecario Hypo Real Estate, con un crédito de hasta 35.000 millones de euros (US$ 50.000 millones), entre otras acciones desesperadas para evitar nuevas quiebras (ver Pág 4).
En todos los casos, las autoridades de supervisión habían asegurado en los días previos que sus sistemas bancarios eran “robustos” y no tendrían que acudir a medidas como las dispuestas en los Estados Unidos…
Llovido y mojado
La profusión de este tipo de noticias generó una sensación de pánico que la decisión del Congreso norteamericano no hizo más que agravar, ya que se interpreta que la administración Bush ya no cuenta con la fuerza suficiente para imponer su criterio. En los mercados, saben que los dirigentes demócratas y republicanos pueden aún intentar la presentación de un texto modificado ante la Cámara de Representantes para reflotar el tratamiento de la iniciativa, pero también conocen que ese paso no sería dado antes de pasado mañana, dado que hoy y mañana el Congreso estará inactivo por la fiesta del Año Nuevo Judío.
“Es claro que se necesita hacer algo y el hecho de que el mercado pierda 400 puntos en diez minutos lo expresa , dijo Chris Johnson, presidente del grupo de investigación Johnson Research Group, al describir la reacción del Dow Jones apenas se conoció la votación en el Congreso.
La corrida dejó en Wall Street bajas del 11% en los papeles vinculados a los combustibles (el barril de crudo perdió casi el 10% ayer); del 10% promedio, entre los relacionados con las materias primas y del 7,2%, en los papeles de empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, y como no podía ser de otra forma, las más castigadas fueron nuevamente las acciones del sector financiero, que se derrumbaron el 14,24% promedio en el día.
La víctima más notoria fue Wachovia, obligada a quebrar o ser vendida, al igual que en las últimas dos semanassucedió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, AIG y Washington Mutual.
La ola de derrumbes dejó varios hitos en Europa. La Bolsa de Viena perdió el 8,05% para registrar su mayor caída desde 1997, mientras que la de Milán cayó el 4,98%; la de Londres, el 5,3% y la de Madrid, el 3,88 por ciento.
En América latina, la más afectada fue la Bolsa de San Pablo, que se hundió el 9,36% luego de resultar sus operaciones suspendidas durante media hora por caer más del 10%, lo que no ocurría desde la devaluación del real en enero de 1999.
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