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Los sectores de ingresos más bajos tienen problemas para cumplir por el brote inflacionario. La suba de las tasas podría empeorar el escenario. Preocupación por el “sobreendeudamiento”.
Un informe del Banco Central advirtió sobre el crecimiento de la morosidad en los créditos al consumo. El alerta toma relevancia ya que se conoce en la misma semana de la minicorrida financiera y la abrupta suba de las tasas de interés. Si el aumento de los costos persiste y se traslada a las cuotas, la situación de los deudores podría agravarse.
Los datos sobre el endeudamiento de las familias están incluidos en el denominado Informe sobre Bancos, que el Central divulga mensualmente. En la última edición, correspondiente a marzo, cuando ya había comenzado el lock out del campo pero aún no había tenido impacto financiero, los técnicos detectaron que la morosidad de los préstamos destinados al consumo se duplicó en el último año. En promedio trepa al 4,1% de la cartera total, un nivel que si bien es considerado bajo por los expertos tiene preocupados a financistas y funcionarios por la tendencia creciente.
Los más complicados son los deudores de hasta 1.000 pesos. Se trata de familias con ingresos bajos o que no han recibido incrementos salariales por encima de la inflación. En estos casos, la morosidad trepa al 9%, contra 6,9% de un año atrás. Fue el tramo en el que la irregularidad más creció. Entre quienes adeudan entre 1.000 y 5.000 pesos, la morosidad en el pago de cuotas alcanza el 6,2 por ciento. Y llega al 5,5% en la franja de los que deben entre 5.000 y 10.000 pesos.
La conclusión es que seis de cada diez deudores del sistema financiero pertenecen a la franja con mayores índices de irregularidad. En total, los financiamientos al consumo, a través de líneas bancarias y con tarjetas de crédito, llegan a 33.300 millones de pesos. Crecen a un ritmo del 60% anual. En el otro extremo, los que menos inconvenientes tienen para refinanciar sus pasivos son los sectores más endeudados, que a su vez son los de mayores ingresos. Aunque entre los deudores de entre $10.000 y $25.000 la irregularidad saltó del 2,5 al 3,8%, esa franja se encuentra por debajo del promedio. Lo mismo que los deudores de hasta 50.000 pesos (2,1% de incumplimiento). Esta realidad refleja que a los sectores de más altos ingresos no les impacta tanto la inflación ni la incipiente suba en las cuotas de los créditos.
Según relevó el Central, el endeudamiento de las familias está creciendo a un ritmo mayor al de sus ingresos. Lo mismo ocurre con las cuotas que deben pagarse todos los meses. El escenario luce preocupante si se tiene en cuenta que las entidades financieras ya habían empezado a ajustar las tasas de interés frente a la aceleración inflacionaria y podrían hacerlo en un futuro cercano en caso de que se mantengan los actuales niveles altos. Esta última semana hubo saltos en las tasas a nivel mayorista (empresas líderes debieron hacer frente a un promedio del 26% anual a un día de plazo), que todavía no se trasladaron a las cuotas de los préstamos.
Entre los bancos circulan informes preocupantes sobre lo que los propios financistas denominan el “sobreendeudamiento” de las familias en créditos al consumo. Hay un dato que ilustra la situación: aproximadamente el 10% de la masa salarial total está destinada en préstamos al consumo. Hace un año, la relación era del 8 por ciento. En los últimos tres años, la masa salarial afectada al endeudamiento para el consumo se duplicó.
Durante la década del 90, ese porcentaje trepaba al 15 por ciento. Pero este año la expansión se aceleró y las consecuencias están a la vista: frente a los primeros problemas económicos (mayor inflación y ahora una minicorrida contra el peso), enseguida se notó un salto en la morosidad.
Expertos del sector financiero consideraron que los bancos locales reiteran pecados de otros tiempos: le prestan siempre al mismo público creyendo que así maximizan su rentabilidad y reducen los riesgos. Pero menosprecian que cuando el endeudamiento supera la capacidad de pago del deudor crecen los riesgos sistémicos. La situación actual está lejos de una crisis, pero desde el Central ya le pusieron toda la atención. |
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