El rescate financiero, es mágico?

Las consecuencias del histórico plan de rescate financiero de $700,000 millones aprobado el viernes por el Congreso y prontamente firmado por el presidente Bush tardarán meses en verse, aunque algunos efectos han de ser casi inmediatos.
Sólo aprobar la legislación “facilitará algo el crédito”, dice Diane Casey-Landry, jefa de operaciones de American Bankers Association. “Gran parte del problema ha sido una crisis de confianza”.
Nadie sabe cuánto tardará el sistema bancario en estabilizarse y los mercados de crédito en aproximarse a la normalidad.
En los días recientes, los mercados de crédito, sacudidos por sorpresas tales como la bancarrota de Lehman Brothers y el rescate gubernamental de American Insurance Group, se han estancado, y a consumidores y empresas se les ha hecho difícil conseguir préstamos o líneas de crédito. Los bancos, preocupados por la solidez de empresas semejantes, se han negado a prestarse incluso mutuamente, paralizando así un mecanismo de fondos importante que lubrica la economía.
Entre los cambios inmediatos de la legislación: los depósitos de las cuentas bancarias en Estados Unidos están protegidos hasta $250,000 por la Federal Deposit Insurance Corp., comparado con $100,000 antes de aprobarse el plan. Eso debe ayudar a los consumidores a no preocuparse y detener la prisa para cambiar los ahorros solamente para las instituciones más seguras.
Esta legislación de emergencia le otorga al Tesoro el poder de comprar toda una serie de activos con problemas para sacarlos de los libros de instituciones financieras afectadas y para ayudar a liberar los mercados de crédito.
Pero el Tesoro todavía tendrá que idear normas en cuanto a cómo comprar los activos. Un sistema que se está considerando es una subasta reversible, en la que el gobierno ofrecería comprar ciertos activos aceptando ofertas de bancos e instituciones participantes y escogiendo las de precios más bajos.
“Eso es tan nuevo que habrá que inventarlo”, dice J. Thomas Cardwell, jefe de práctica de instituciones financieras de la firma legal Akerman Senterfitt en Orlando.
Un funcionario del Tesoro, que no quiso que lo identificaran porque todavía se están desarrollando los detalles de los planes de la agencia, dijeron que no es probable que Henry Paulson, el Secretario del Tesoro, empiece a adquirir activos con problemas hasta después de las elecciones del 4 de noviembre.
El Tesoro podría tardar hasta seis semanas en contratar aproximadamente a dos docenas de empleados de tiempo completo poara el plan, y de contratar entre cinco y 10 compañías de manejo de recursos para que ayuden a comprar y después a revender los activos problemáticos, añadió el funcionario.
“Esperamos que el Tesoro empiece a organizar la magnitud de las subastas en las próximas semanas para costear el programa, con un objetivo inicial de tal vez entre $100,000 y $200,000 millones en la cuenta de dicho programa para mediados de noviembre, pero . . . la compra en sí de valores probablemente no tendrán lugar hasta la segunda mitad de noviembre”, dijo Brian Bethune, un economista de la compañía de pronósticos Global Insight, en una nota a los inversionistas.
Uno de los problemas más difíciles para el Tesoro será qué pagar por los activos, que incluyen una diversidad de valores respaldados por hipotecas y otros complejos paquetes de activos. El truco es pagar lo suficiente como evitar la paralización de las instituciones de venta pero no tanto como para malgastar los fondos de los contribuyentes.
En la actual situación de congelamiento, nadie sabe cómo valorar los activos porque la crisis de confianza ha secado la demanda, desplomando los valores.
“El precio más bajo no es necesariamente el correcto. Uno quiere que esos activos se compren al precio correcto y no a precios de liquidación porque eso pudiera afectar el valor de todo el mercado”, dijo Scott DeFife, director administrativo de la Securities Industry and Financial Markets Association, un grupo comercial que representa firmas de valores, bancos y gerentes de activos.
Muchos expertos consideran que una vez que el gobierno establezca un mercado para esos activos, éstos van a ser más valiosos que lo que parecen en la actualidad. La razón es que muchas de las hipotecas de alto riesgo que se hicieron en los días de la gran expansión todavía están, en realidad, siendo pagadas por los dueños de casas.
“En muchos casos, creo que probablemente han sido hechas por debajo de lo que realmente valen”, dijo Charles C. Harper, un asesor de valores de Miami y testigo experto.
La nueva ley subraya que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) puede clarificar una regla de contabilidad llamada mark-to-market o contabilidad de precio justo que, según algunos, ha empeorado la espiral descendente de los precios de los debilitados activos hipotecarios.
La regla mark-to-market requiere que las instituciones listen los activos a su valor actual en vez de al valor que tendrían a su maduración. Como el mercado para los valores hipotecarios se ha evaporado, muchos expertos se quejan de que los precios mark-to-market son artificialmente bajos y que, como resultado, están haciendo que la situación de las instituciones parezca estar en peores condiciones de lo que realmente está.
La provisión en la ley está dirigida a fortalecer una medida tomada el martes por la SEC y la Financial Accounting Standards Board que aclaraba que en un mercado inactivo o sin liquidez, son válidas otras consideraciones.
Nadie está pronosticando un rápido viraje de la economía como resultado de la legislación aprobada el viernes. Sin embargo, aunque los problemas subyacentes de caída de los precios y una débil demanda en el mercado de la vivienda todavía tienen que ser afrontados, algunos piensan que el rescate del gobierno pudiera acelerar la recuperación.
“El fondo de la crisis de la vivienda -y la recesión- va a llegar más rápido y no va a ser tan profundo”, dijo Ken Thomas, un asesor bancario de Miami.
Thomas piensa que el paquete de rescate es un primer paso. “En realidad, esta es la Fase 1 de lo que va a ser un programa de varias fases. Pudiera costarle a los contribuyentes americanos $2 billones. Y ahora estamos viendo que ese virus, como el virus de una computadora, se está extendiendo por todo el mundo”.
Bowman Brown, presidente del grupo de servicios financieros en el bufete de Shutts & Bowen de Miami, dice que el rescate era “un paso histórico y crítico”.
“Que los bancos no presten nos afecta mucho a todos”, dijo. “Eso es el centro de nuestro sistema financiero. Es lo que lubrica la economía. Cuando se congela, se trata de un verdadero cataclismo”.
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