El mal estado de la economía ingresa en la campaña en EE.UU.
Written on 5 March 2008 – 19:06 pm | by Diego Dattoli |
La crisis y la amenaza de una recesión relegan a la guerra de Iraq y la inmigración como temas dominantes. Los demócratas tienen recetas; los republicanos, no. Los índices en Wall Street daban más y más señales de volatilidad y el drama de la crisis hipotecaria se volvió agenda diaria en los medios de prensa. Solo entonces los precandidatos presidenciales republicanos y demócratas empezaron a ocuparse de la economía. Venían dilatando el tema porque hasta noviembre era más rentable el desastre de Iraq, en el caso de los demócratas; y los inmigrantes, en el caso de los republicanos. Esos temas siguen en la agenda, pero ahora la crisis económica emerge como la prioridad en la política estadounidense. Detalles de la crisis Para Paul Krugman, analista de The New York Times, “los republicanos se han transformado en zombies del recorte de impuestos. Ni siquiera recuerdan por qué originalmente lo querían”. Un estudio de Morgan Stanley dice que los grandes bancos en el futuro mediato sufrirán una falta de pago de las propiedades comerciales de más de USD 200 000 millones. Es decir que esto es solo el comienzo. Mientras el presidente George W. Bush presiona para convertir en permanente al recorte de impuestos a los más ricos, los programas sociales como el de alimentación afronta una crisis. Los demócratas proponen planes de más de USD 100 000 millones como tabla de salvación para frenar una recesión. “Al tiempo que la debacle de las hipotecas galopa hacia una recesión, los demócratas empujan planes para detener el desastre. Hillary Clinton exige recursos federales a nombre de los endeudados, mientras que la propuesta de Barack Obama es tibia, limitada y hasta conservadora y llena de una retórica”, dice Max Fraser en The Nation. A los ojos de quienes quieren una participación más agresiva del Estado para evitar que el país entre en una espiral de recesión, la propuesta de John Edwards fue la más correcta. Incluía una moratoria obligatoria sobre el pago de las hipotecas para evitar los embargos, un congelamiento de las tasas de interés por al menos siete años, subsidios federales para ayudar a los que tienen una casa mientras reestructuran sus deudas y medidas explícitas contra los inescrupulosos prestamistas. Pero Edwards ya no está en carrera. El drama de las hipotecas es fuerte. 43 de los 51 estados reportan el aumento de embargos en las viviendas. En ciudades como Las Vegas una de cada 20 casas fue embargada y en Chicago los dueños debieron abandonar una manzana completa porque los bancos les quitaron las casas. Además, los latinos y los negros son los más vulnerables y las mujeres representan un 30% más que los hombres en las cifras de las víctimas del lío de las hipotecas. Obama pidió que urgentemente se apruebe una legislación sobre fraude. Lo mismo ha hecho la ex Pirmera Dama, uniformizado su postura al respecto. “Podríamos estar descendiendo hacia una recesión a menos que estimulemos la economía de inmediato”, fue el llamado de Obama. Clinton agregó: “Este es un llamado de alerta”. Los republicanos están en una disyuntiva: o culpan de todo a la administración Bush, algo que hasta ahora no han hecho; o exigen más regulaciones y ayuda federal para salvar a los millones de afectados, aunque aún no han dicho nada al respecto.
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