Europa: célula anticrisis

Los representantes de los 27 países de la Unión Europea (UE) se negaron ayer en Bruselas a adoptar un plan de reactivación económica, pero anunciaron su intención de crear una célula de crisis financiera, que “podrá activarse en cualquier momento” a pedido de un miembro del bloque, “para permitir una reacción rápida y eficaz en situación de crisis”, según el texto final del encuentro.
Reunidos durante dos días en Bruselas, los líderes del bloque demostraron su unidad, al aprobar el plan de rescate bancario anunciado el fin de semana pasado en París. También coincidieron en tomar todas las medidas necesarias para sostener el crecimiento y el empleo. Pero, frente al riesgo de inflación, se negaron a lanzar un plan conjunto de reactivación de la economía.
“¿Es necesaria la misma coordinación para la política económica que para la crisis financiera? Para la presidencia pro tempore francesa, la respuesta es sí, sí, sí. ¿Esa posición es unánime en el bloque? No, no, no”, comentó el presidente Nicolas Sarkozy.
En el texto final, los miembros de la UE subrayaron su “determinación a tomar todas las medidas necesarias para sostener el crecimiento y el empleo”, en momentos en que la recesión amenaza ya a varios países europeos, así como a Estados Unidos.
Los 27 quieren, sobre todo, “preservar la competitividad internacional de la industria europea”. Y solicitaron a la Comisión Europea que “formule propuestas adaptadas antes de fin de año”. En primera línea se encuentra la industria automotriz, afectada por los préstamos estatales a tasa preferencial con los que se beneficiarán los constructores norteamericanos de automóviles por la aplicación del plan del secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson.
Como Sarkozy, el canciller austríaco saliente Alfred Gusenbauer tampoco pudo convencer a sus homólogos de la necesidad de adoptar un “paquete de medidas a favor de la economía real, para evitar un aumento del desempleo”.
“No habrá programa de reactivación generalizado en Europa, porque eso conduciría automáticamente a que ciertos países ignoren la sanas reglas del Pacto de Estabilidad, que establece la prohibición de superar el límite del 3% de déficit”, explicó Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo.
Los europeos sí estuvieron de acuerdo en tratar de obtener una “reforma real y completa” del sistema financiero internacional y manifestaron su intención de erradicar los paraísos fiscales, controlar las calificadoras de riesgo y codificar las operaciones de fondos especulativos. Londres, París y Berlín también quieren otorgar un papel de supervisión mundial al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Cumbre del G-8
La UE intenta obtener el acuerdo de Washington para organizar el mes próximo una cumbre que reúna a los miembros del G-8 (Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Francia y Rusia) y a los principales países emergentes.
Estados Unidos aceptó esa cumbre, aunque la Casa Blanca se negó ayer a fijar fecha y lugar. En principio, la reunión debería organizarse después de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre.
Por su parte, Sarkozy indicó que insistirá sobre la realización de ese proyecto que ya todos denominan Bretton Woods II, cuando se reúna este fin de semana con su par estadounidense, George W. Bush, en la residencia presidencial de Camp David.
“No tenemos el derecho de perder la oportunidad de reconstruir nuestro sistema financiero en el siglo XXI. Realmente quiero plantear la cuestión del futuro del FMI”, afirmó Sarkozy.
El primer ministro británico, Gordon Brown, elogiado por su plan de rescate bancario, también llamó a supervisar mejor el sistema financiero. A su juicio, en pocos días se llegará a un acuerdo sobre una cumbre ampliada del G-8 junto a China, la India y Brasil “para adoptar acciones comunes (…) a fin de hacer cambios muy amplios y muy radicales”. Para Brown, España también debería participar del encuentro.
Los 27 también solicitaron una mayor supervisión financiera en Europa, después que la crisis los obligó a desembolsar 2,5 billones de dólares para rescatar bancos. Como parte de esa ofensiva, la UE se comprometió a crear una “célula de crisis financiera”, que actuará como un sistema de alerta rápida, y a reforzar el control de grupos financieros globales.
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