Europa refunda el sistema financiero internacional

En momentos en que los primeros síntomas de una recesión masiva comienzan a golpear a Europa y al resto del mundo, los líderes europeos buscaron ayer en Bruselas unificar criterios para evitar que comience una ola masiva de despidos, quiebras de empresas y parálisis económica. Dieron nuevo impulso, además, a una cumbre internacional para refundar el sistema financiero global.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, propuso que ese encuentro se realice en Nueva York, en noviembre o diciembre, en lo que ya muchos han dado en llamar una nueva versión de los acuerdos de Bretton Woods de 1944, que establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo.
El derrumbe generalizado que registraron ayer todas las bolsas europeas demostró que los mercados y los operadores están bajo la influencia de dos factores negativos: el temor de una recesión que los expertos predicen profunda y prolongada y el escaso efecto que tuvo el plan de rescate de 2,5 billones de dólares, adoptado por los 15 países de la eurozona y Gran Bretaña para tratar de contener la grave crisis que amenazaba con paralizar el sistema financiero. Esa inyección de liquidez, sin precedente desde la Segunda Guerra Mundial, resultó, al parecer, insuficiente para reactivar el mercado del crédito, paralizado desde hace tres semanas por la desconfianza.
Esa impresión fue confirmada por un estudio del banco de negocios Merrill Lynch, que indica que el sector bancario europeo necesita entre 180.000 y 400.000 millones de dólares suplementarios de fondos propios. “No hay ninguna razón para pensar que terminó la crisis financiera”, reconoció el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
El Banco Central Europeo (BCE), por su lado, inyectó ayer 100.000 millones de dólares suplementarios al mercado para garantizar el flujo de liquidez que necesitan los bancos para poder funcionar. Las dificultades persistentes en el sector bancario redujeron en forma crítica las líneas de crédito a las empresas.
Los dirigentes europeos dedicaron una parte de sus deliberaciones de ayer en Bruselas a estudiar la situación y ver de qué forma podían responder a las expectativas del mercado. La cumbre de dos días de la Unión Europea (UE), que culminará hoy, creará una “célula de crisis financiera” que los gobiernos podrán consultar en todo momento en caso de dificultad.
Con el propósito de tranquilizar a los ahorristas, la Comisión Europea propuso elevar progresivamente la garantía mínima para los depósitos bancarios de 27.000 a 135.000 dólares en el plazo de un año.
Primer paso
La UE también quiere “reforzar la supervisión del sector financiero europeo, especialmente de los grupos transnacionales”. Ese mecanismo puede ser el primer paso hacia la creación de un organismo que podría tener competencia en los 27 países de la UE. La República Checa, dirigida por el primer ministro ultraliberal Mirek Topolanek, es hostil a esa medida intervencionista.
La cumbre también dará mandato informal a Sarkozy para que aproveche su viaje de este fin de semana a Canadá y haga una escala en Washington para reunirse con el presidente George W. Bush. El objetivo del encuentro es obtener el acuerdo de Estados Unidos para organizar entre noviembre y diciembre una cumbre del G-8 ampliada a algunos países emergentes’, que lanzaría el proceso de refundación del sistema financiero mundial.
“La primera fase ha sido la estabilización del sistema financiero. Ahora debemos pasar a la segunda fase: asegurarnos de que los problemas en los sistemas financieros, que se originaron en Estados Unidos, no vuelvan a ocurrir”, dijo el primer ministro británico, Gordon Brown, en Bruselas. “Es necesario reconstruir el FMI para adaptarlo al mundo moderno”, agregó.
Todos los dirigentes quieren avanzar con rapidez antes de que la crisis financiera agrave aún más la parálisis que acecha a la economía europea. Varios países ya entraron en recesión. Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y España más otros países pequeños calculan que el tercer y cuarto trimestre de este año serán negativos.
La canciller alemana, Angela Merkel, confirmó la “probable entrada” de su país en recesión. El primer ministro francés, François Fillon, pronosticó un “desperfecto económico” en 2009 que tendrá “consecuencias” sobre el empleo. El Banco de Francia y el Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos fueron más contundentes al decir que Francia “está oficialmente en recesión”.
La parálisis también es evidente en Gran Bretaña, según Andrew Sentance, miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra.
En Europa, la venta de automóviles cayó 8,2% en septiembre. La industria automotriz se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 10 años. Algunas empresas anunciaron despidos, como la alemana Daimler, que suprimirá 3500 empleos.
Gran Bretaña está a punto de tener dos millones de desocupados (5%), la cifra más elevada desde 2000. En Francia, las quiebras de empresas llegaron a su más alto nivel desde 1998. La cantidad de bancarrotas este año será entre 10 y 15% más elevada que en 2007, según el asegurador de crédito Euler-Hermès SFAC.
Es evidente que ese contexto desalienta a los inversores en la Bolsa, estimula la desconfianza de los bancos, mantiene congelado el crédito y, por lo tanto, agrava los factores que provocan la parálisis económica.
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