Rescate millonario en EE.UU.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, como se la conoce en la jerga) se comprometió anoche a aportar US$ 85.000 millones al gigante de seguros AIG, que estaba a un paso de la quiebra, en un desesperado intento por evitar que su caída acelere el tránsito de la economía norteamericana hacia un posible recesión, por la inserción que la empresa tiene en el tejido productivo de ese país.
El plan, que implica que la Fed se quede con la propiedad bajo caución del 80% del capital de la aseguradora, evitaría la mayor bancarrota de la historia empresarial de ese país y va en línea con las recientes estatizaciones de las agencias hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae.
La decisión fue informada al Congreso tras el cierre de las operaciones de mercado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Fed, Ben Bernanke, aunque algunas filtraciones producidas horas antes ya habían evitado que Wall Street prolongara su derrumbe, tras perder el día anterior más de 4,4% debido a la quiebra de Lehman Brothers.
El mercado estaba al tanto de que AIG necesitaba conseguir al menos US$ 75.000 millones en el transcurso de las próximas 24 horas para evitar su bancarrota. Pero se dudaba de un salvamento oficial, luego de la negativa del Tesoro que hundió, un día antes, a Lehman.
El rescate cerró otra jornada aciaga en los mercados, que arrancó con fuertes bajas en las plazas asiáticas y europeas, retrocesos que amenazaron luego prolongarse en Wall Street y los mercados latinoamericanos, cuyos mercados arrancaron su rueda de negocios con nuevas desvalorizaciones.
Sin embargo, el clima pesimista se fue diluyendo con el paso del día, cuando los inversores tomaron nota de los esfuerzos que los distintos bancos centrales realizaron para asegurar el normal desenvolvimiento de los negocios y “olfatearon”, además, que la posibilidad de un plan para evitar la quiebra de AIG era cierta.
La suma volcada al mercado por la Fed y los bancos centrales de Europa, Inglaterra y Japón rondó los US$ 230.000 millones, en una acción preventiva que fue defendida por operadores y analistas económicos. La mayor inyección corrió por parte del Banco Central Europeo (liberó el equivalente a US$ 100.000 millones), cuyos mercados, como en el caso de sus pares de Inglaterra y Japón, recibieron en la mañana de ayer el impacto de la caída que Wall Street había mostrado hacia el final de la rueda de anteayer, cuando esas plazas ya habían cerrado.
El otro aporte importante lo hizo la Fed: recompró US$ 21.100 millones en deuda respaldada por sus propios títulos y cartera hipotecaria por otros US$ 48.800 millones, con lo que lleva volcados US$ 140.000 millones en apenas dos jornadas.
Tasas, sin cambios
A media tarde, se supo además que la Reserva Federal no modificó la tasa de interés de referencia del mercado norteamericano, que mantuvo en el 2% anual. Pese a que los mercados clamaban por un recorte, la noticia no cayó mal.
La jornada bursátil en Wall Street culminó así con un rebote del 1,30% en el índice industrial Dow Jones, un resultado favorecido además por la compra de una unidad de negocios de Lehman por parte de Barclays que hizo trepar 42,86% la acción del banco, cuando esa acción había abierto el día con una baja adicional del 20%. La noticia además dio aire a otros papeles financieros, como los de JP Morgan y Merrill Lynch, que finalizaron el día con alzas de 10 y 30%, respectivamente.
El alza final de la Bolsa neoyorquina contagió a las plazas de San Pablo y Buenos Aires, que repuntaron 1,68 y 0,61% ayer, gracias a la recuperación registrada, básicamente, por las acciones de las empresas petroleras o vinculadas con esa actividad, pese a que en la jornada el precio del crudo se depreció otro 5%, para acumular una baja del 11% en apenas dos días.
Mientras tanto, en el mercado sigue causando incertidumbre los efectos de la quiebra de Lehman, dado que no se conocen aún las pérdidas que su desaparición les provocará a otras entidades. Hasta ahora, sólo el banco holandés ING informó que esa quiebra le generará una pérdida de US$ 140 millones, y la sospecha es que hizo público el dato porque es uno de los menos perjudicados por esta situación.
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