China,sin datos confiables:estadísticas relativas

Written on 23 June 2008 – 18:00 pm | by Diego Dattoli |

A medida que la importancia de China en la economía global aumenta, los inversores están prestando más atención a su información económica. Sin embargo las estadísticas oficiales del país son notoriamente malas. Algunos analistas acusan al gobierno chino de exagerar el por razones políticas, otros se quejan de que la tasa de inflación total es fraudulentamente baja. Entonces, ¿qué datos son confiables?

Una razón para desconfiar de las cifras del producto es que China es siempre uno de los primeros países en informarlas, normalmente sólo dos semanas después del final de cada trimestre. La mayoría de las economías desarrolladas se toman entre cuatro y seis semanas para producirlas.

Sorprendentemente, la mayoría de los economistas entiende que China ha subestimado su crecimiento en los últimos años. La Oficina Nacional de Estadísticas del país (National Bureau of Statistics - NBS), ha corregido recientemente el crecimiento del PIB de China, aumentándolo en medio punto porcentual tanto para el 2006 como para el 2007, a 11,6% y 11,9% respectivamente, gracias a un crecimiento más fuerte en los servicios, que para los estadísticos del gobierno son más difíciles de medir que la industria. Sin embargo, incluso estos números revisados pueden ser conservadores.

Las provincias chinas informan su producto independientemente, y un promedio ponderado de estas cifras consistentemente arroja tasas mayores de producción y crecimiento que las informadas por el gobierno central. Es cierto, los oficiales locales tienen un incentivo para inflar los números de crecimiento porque las promociones dependen del rendimiento económico; sin embargo, la experiencia sugiere que los elaboradores de las estadísticas en los gobiernos locales son más precisos que los de Pekín. Por ejemplo, las primeras cifras publicadas para el 2004 mostraron que la suma de los PIB provinciales era 19% mayor que la cifra nacional que se informó. Asombrosamente, en 2005, después de que un censo económico nacional agregara más servicios, la NBS corrigió para arriba su producto en 17%; también elevó la tasa de crecimiento anual durante la década previa.

Stephen Green, un economista del Standard Chartered, calcula que en 2007 el PIB combinado de las provincias fue un 10% más que el informado por Pekín. La tasa de crecimiento promedio de 13,1% fue también 1,2 puntos porcentuales más alta que la tasa de crecimiento nacional corregida, aunque la brecha se ha achicado desde casi tres puntos en el 2005. Quizás, sugiere Green, la gente de la NBS central ha decidido que debería confiar más en sus pares locales. Pero así como los oficiales locales tienen un incentivo para inflar los números, también Pekín ha tenido razones recientemente para subdeclararlos: quiere enlentecer la recalentada economía. El verdadero crecimiento del producto de China podría entonces ser aún mayor, lo que parecería aumentar los temores de sobrecalentamiento.

La desconfianza en el PIB ha llevado a muchos observadores de China a seguir medidas mensuales alternativas de crecimiento. Jonathan Anderson del UBS usa una basada en la producción (por ejemplo, industria, electricidad y construcción) y otra basada en el gasto (compras minoristas, inversión fija y exportaciones netas). Ninguna de estas medidas muestra la misma aceleración aguda desde 2004-05 que la indicada por el producto. Una explicación es que el salto que se reportó en el crecimiento del PIB podría ser un intento de corregir cifras de crecimiento previas subdeclaradas; si es así, esto podría reducir las preocupaciones con respecto al sobrecalentamiento.

El gobierno también suaviza el crecimiento trimestral del producto; otros indicadores menos sensibles políticamente, como la producción industrial, son mucho más volátiles. Por ejemplo, a pesar de tormentas de nieve severas y exportaciones netas más débiles, el crecimiento del PIB en el primer trimestre del año en curso se enlenteció menos de lo esperado y mucho menos que la producción industrial. También, el gobierno podría haber hecho que las cifras parecieran más fuertes para evitar críticas a su restrictiva política de crédito.

QUÉ CIERRA, Y QUÉ NO. La gráfica de la derecha, en un análisis hecho por Goldman Sachs, califica la confiabilidad de otras estadísticas chinas. Las cifras sobre la inversión en activos fijos, cruciales para monitorear la marcha de su economía, son de las menos confiables. Incluyen compras de tierras, que sólo reflejan cambios en la propiedad, no un incremento en capacidad o en valor agregado. Precios de la tierra más elevados en los años recientes han por lo tanto llevado a una exageración muy grande del nivel de la inversión y de su crecimiento. En contraste, el gasto en consumo es casi seguramente más elevado y está creciendo más rápido de lo que sugieren las cifras oficiales. Las ventas minoristas son normalmente usadas como aproximación para el consumo privado, pero excluyen a los servicios, la porción del presupuesto de los hogares que crece más rápidamente.

La verdadera tasa de inflación de China es probablemente mayor que la que informa el índice de precios al consumo (IPC). Un problema es que el IPC parece estar basado en los precios de la salud, el transporte y la educación provistos por el Estado, mientras ignora a sus cada vez más importantes contrapartes privadas. Información de 36 ciudades recogida por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma muestra que la inflación en la salud y la educación ha estado entre 5% y 10% desde el 2001, muy por arriba del 1-2% que informa el IPC. Sin embargo, incluso si la medida oficial subestima la inflación, sus cambios igual pueden ser una medida apropiada a lo largo del tiempo. En consecuencia Goldman Sachs la ranquea relativamente alta en términos de confiabilidad.

El comercio exterior es quizás el indicador económico más preciso. Los críticos acusan a China de trampear sus cifras de comercio, porque el valor de sus exportaciones medido por el país de importación es siempre mucho mayor de lo que informa China. Esta discrepancia refleja el hecho de que las cifras de comercio bilateral de China excluyen a los bienes enviados a Hong Kong antes de ser re-exportados. Pero no debería afectar las cifras totales de exportación, ya que la información detallada de Hong Kong está disponible para ajustar los flujos de comercio bilateral.

La peor calificación corresponde a las cifras relativas al mercado laboral. La tasa trimestral de desempleo urbano carece de sentido porque excluye a los trabajadores despedidos por empresas estatales así como a grandes cantidades de trabajadores migrantes, los que normalmente viven en áreas urbanas pero no están registrados. Las cifras de salarios son también bastante malas. Ha habido recientemente mucha preocupación sobre el rápido incremento de los salarios promedio urbanos. Pero estas series no incluyen empresas privadas, que es donde se han creado la mayoría de los trabajos en los últimos años.

Ahora que China es un motor tan importante del crecimiento global, necesita urgentemente mejorar su información económica. Solo un loco manejaría un gigante a toda velocidad con un velocímetro descompuesto, un espejo retrovisor partido y un parabrisas empañado.

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