Mercados de picada y en recesión

En un nuevo derrumbe que golpeó a los ya alicaídos mercados financieros, las bolsas del mundo registraron ayer fuertes bajas por los crecientes temores a una recesión mundial y a la parálisis sector automotriz, cuyos principales referentes en Estados Unidos piden un rescate urgente del gobierno.
La Bolsa de Nueva York cayó a su nivel más bajo en cinco años; el Dow Jones perdió un 5,07% de su valor y el Nasdaq, un 6,53%. En tanto, las bolsas europeas cayeron entre 2,7% y 5,30% y los principales índices de Asia también registraron descensos, aunque inferiores al 1%. La Bolsa de San Pablo perdió 2,02% y la de Buenos Aires, un 2,06%.
El derrumbe bursátil se produjo por una combinación de factores. Por un lado, los principales directivos de las tres grandes empresas automotrices norteamericanas, General Motors (GM), Ford y Chrysler, comparecieron ante el Congreso norteamericano, por segundo día y sin éxito, para solicitar un rescate de 25.000 millones de dólares.
No obstante, no lograron vencer el escepticismo de los legisladores, también compartido por la Casa Blanca, lo que alentó los temores de una bancarrota, algo que afectaría a sus proveedores y a, por lo menos, a 1,6 millones de empleos.
Además, la Reserva Federal vaticinó que para 2009, la economía norteamericana podría sufrir una contracción de un 0,2% o un crecimiento de apenas un 1,1%, una fuerte baja en comparación con la banda de 2,0 a 2,8% que había anticipado en junio. También hubo otro dato negativo: los precios al consumidor cayeron un récord de 1% en octubre, lo que constituye en el país la mayor caída mensual en 60 años.
Presentando un frente unido, los presidentes de GM, Rick Wagoner; de Chrysler, Robert Nardelli, y de Ford, Alan Mullaly, insistieron ayer en el Congreso que están en juego millones de empleos que dependen del sector automotriz.
“Nuestra industria necesita que nos tiendan un puente ante el abismo financiero”, afirmó Wagoner, y añadió que ese préstamo será más barato que afrontar el enorme “costo humano” del colapso del sector.
Pero Spencer Baucus, el republicano de mayor rango en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara baja, en el que se desarrolló la audiencia, respondió: “El pueblo está cansado de los rescates”.
No sólo las automotrices pidieron ayuda gubernamental: también lo hicieron firmas de Gran Bretaña, Alemania e Italia, lo que abrió un nuevo frente en la crisis tras dos meses de tormenta financiera.
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