La Reserva Federal admitió que una recesión ‘es posible’ en EE.UU.
Lo dijo su presidente, Ben Bernanke, ante el Congreso. Es la primera vez que usa esa palabra para aludir a los graves problemas económicos del país. Estimó que la economía no crecería en el primer semestre de 2008. El presidente de la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos admitió ayer por primera vez ante el Congreso lo que todos sabían y temían, pero que hasta ahora había sido relativizado por el gobierno. Según Ben Bernanke, “una recesión es posible” en la principal economía mundial, que no llegaría a crecer en el primer semestre de este año.
Ante la Comisión Económica Conjunta de las cámaras legislativas, Bernanke no dejó lugar a dudas de que puede darse una recesión en el actual ciclo económico.
“Parece ahora probable que el Producto Bruto Interno no crecerá tanto, si es que crece, en la primera mitad del 2008 e incluso podría contraerse levemente”, dijo el funcionario a senadores y representantes (diputados).
Las bolsas de Nueva York cayeron ante los anuncios. El Dow Jones, principal índice, bajó 0,4% tras su recuperación del martes. Y el índice de la bolsa electrónica Nasdaq retrocedió 0,1%.
Técnicamente, se considera recesión si en dos trimestres seguidos la evolución del PBI es negativa. El PBI mide la totalidad de bienes y servicios producidos en un país y es el mejor barómetro de su salud económica.
En el último trimestre del 2007, el Producto de EE.UU. sólo creció a una tasa anualizada del 0,6%, cuando en los tres meses anteriores ese ritmo había sido superior al 4%, claramente una tendencia muy pronunciada a la baja que auguraba contracción.
La crisis hipotecaria, que ha afectado a numerosos bancos, algunos gigantescos, y atemorizado a la población endeudada; la debilidad del dólar en el mundo y una tasa de ahorro negativa entre los estadounidenses, más proclives a gastar y endeudarse sin límites, son los síntomas de esta recesión que todos avisoran en el horizonte, o que ya podría estar dándose en el trimestre en curso.
Sin embargo, Bernanke no anunció nuevos recortes a los tipos de interés, la receta monetaria típica para incentivar el crédito y el consumo, y hacer reactivar la economía, lo que EE.UU. ya hizo varias veces estos meses hasta llevar la tasa básica a apenas 2,25%.
Agregó que, en su opinión, la seguidilla de bajas en la tasa desde septiembre, más el plan de la administración Bush de devolver a los consumidores y empresas impuestos por entre US$ 150 y 170 mil millones, permitirán a la economía recuperarse en la segunda mitad del año. Millones de estadounidenses comenzarán a recibir los cheques, de entre 300 y 1.200 dólares, en las próximas semanas, después de presentar sus resúmenes de impuestos.
“Han sido ya adoptados los ajustes económicos y financieros
necesarios, y las políticas monetarias y fiscales deberían respaldar la vuelta del crecimiento en la segunda mitad de este año y el próximo”, subrayó Bernanke.
El titular de la Fed, como se conoce popularmente a la Reserva Federal, indicó que ese organismo “aprendió las lecciones de los años 30, aquellos de la Gran Depresión”.
Los temores de una crisis semejante siguen creciendo entre los estadounidenses. El titular del comité parlamentario y senador demócrata, Charles Schumer, dijo durante la audiencia que “las noticias económicas” en el país “siguen siendo alarmantes, tanto se trate del empleo, la inflación y la vivienda, como de los problemas de la industria de las finanzas y la confianza de los consumidores”.
Al abrir la audiencia, Schumer dijo que “es difícil estar en desacuerdo con la necesidad de tomar medidas rápidas y dramáticas para evitar que nuestro sistema financiero corra el riesgo de caer en un desastre como el que vimos durante la Gran Depresión”. Schumer se mostró esperanzado con las negociaciones entre los legisladores demócratas y republicanos para poner en marcha un programa con apoyo bipartidario para salir al rescate de las víctimas del colapso inmobiliario.
El senador recordó que el Congreso está avanzando con un programa para ayudar a unas 500 mil familias a evitar los juicios de ejecución hipotecaria. También están preparando un plan de US$ 4 mil millones para comprar o rehabilitar viviendas que ya fueron desalojadas por esas ejecuciones hipotecarias.
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